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Capítulo 1: La Preparación y la Llegada a la Casa Embrujada
Javier no podía apartar los ojos de su mujer Daniela mientras se preparaba para la fiesta de Halloween en la casa embrujada de su colega Diego. Daniela, con sus 31 años y un cuerpo que quitaba el aliento —tetas enormes, naturales, pesadas y firmes como melones maduros, cintura estrecha, culo redondo y jugoso, y un coño depilado esa misma tarde hasta quedar liso como una calabaza de Halloween, con labios hinchados y un clítoris rosado asomando tentador—, se enfundaba su disfraz de enfermera sexy. El top blanco era un escándalo: escote hasta el ombligo que ni siquiera tapaban los pezones de aquellas ubres rebotantes, minifalda que subía con cada paso para insinuar nalgas perfectas, y tacones puntiagudos de 15 cm que la hacían caminar con un contoneo hipnótico.
"¡Joder, Dani, estás para follarte aquí mismo!", murmuró Javier, con su panza cervecera temblando de excitación mientras le ajustaba la falda. Ella rio, girando para que sus tetas bailaran. "Mejor guárdatela para la fiesta, maridito. Tus amigos van a babear." Javier sonrió, ya imaginando la noche: alcohol, risas con los colegas y quién sabe qué más en esa casa llena de calabazas LED, telarañas falsas y un sótano con luces estroboscópicas.
Llegaron al chalet viejo de Diego, decorado como un auténtico infierno festivo. El anfitrión, Diego de 32 años, moreno fornido disfrazado de Drácula con capa negra, les abrió con una cerveza en la mano. "¡Javier, cabrón! Y trae a esta diosa... ¡Daniela, enfermera zombie, qué tetas más brutales!" Carlos, el gordo simpático de 34 con disfraz de Frankenstein y una polla legendaria que ya abultaba bajo los pantalones verdes, soltó una carcajada. "¡Hostia, Javier, con esas 42H nos vas a matar de un infarto!" Ocho enmascarados —amigos de amigos con máscaras de calaveras, fantasmas y demonios— ya estaban por ahí, botellas de tequila y Jäger volando en rondas interminables.
Capítulo 2: Copas, Bromas y Comentarios Subidos de Tono
La fiesta arrancó con alcohol a raudales y la confianza de siempre entre colegas. Sentados en el salón con esqueletos inflables de fondo, brindaban por tonterías: "¡Por los zombies con polla dura!" Daniela se movía entre ellos, sirviendo chupitos, sus tetas rebotando con cada paso y la minifalda subiéndose lo justo para insinuar su coño depilado. Las bromas empezaron suaves, pero el tequila las fue calentando.
"¡Ey, Daniela, con ese escote pareces salida de un porno de hospital!", soltó Diego, guiñando un ojo mientras le pasaba un shot. Carlos, ya rojo de birra, se rió a carcajadas: "¡Javier, tío, ¿cómo coño la aguantas sin reventar? Esas tetas son armas de destrucción masiva. ¡Si las menea así en el curro, los pacientes se curan solos!" Un enmascarado calavera alzó su vaso: "¡Yo me dejo inyectar lo que sea si es con esas ubres de enfermera!"
Javier, medio pedo ya con la cuarta cerveza, rio fuerte, sintiendo su polla endurecerse bajo los pantalones. Daniela se sentó en su regazo, restregando el culo contra él disimuladamente, y él la abrazó por la cintura, manos subiendo juguetona hacia sus costados. "¡Callaos, cabrones! Mi mujer es un pivón, ¿eh? Pero no os hagáis ilusiones..." Los comentarios siguieron: "¡Venga, Javier, enséñanos mercancía! ¿Lleva bragas esa enfermera o va al natural?" Daniela se sonrojó riendo, pero Javier, con el alcohol soltándole la lengua, empezó a manosearla delante de todos, apretándole las caderas.
Capítulo 3: El Marido Cachondo Enciende la Mecha – Preliminares Públicos
El ambiente se cargó de tensión sexual cuando Javier, con la cabeza nublada por el Jäger, deslizó una mano bajo el top de Daniela, rozando la curva inferior de una teta 42H. "¡Mirad qué ricas son, tíos! Tocadlas si queréis, verás lo firmes que están." Los amigos jadearon entre risas nerviosas, pero nadie se movió aún. Daniela gimió bajito, arqueando la espalda: "¡Javi, qué exhibicionista estás hecho!"
Él no paró. Con la otra mano levantó la minifalda, exponiendo su coño depilado y brillante bajo las luces tenues. "¡Fijaos, cabrones! Liso como una calabaza de Halloween, depiladito para la ocasión. ¡Métete la mano, Diego, verás qué mojada está mi puta!" Diego, con ojos como platos, extendió la mano temblorosa y rozó los labios hinchados. "¡Joder, Javier, chorreando como una fuente!"
Javier, orgulloso y cachondo perdido, sacó una teta enorme del top, pezón duro como una bala. "¡Amasad, tíos! Carlos, chupa ese pezón, verás qué dulce." Carlos se lanzó torpe, mamando con slurps ruidosos mientras Javier metía dos dedos en el coño de Daniela, sacándolos chupados. "¡Probadla vosotros! Sabe a victoria." Los enmascarados se unieron: manos anónimas pellizcando areolas, lenguas lamiendo tequila derramado en ubres. Daniela reía y gemía a partes iguales: "¡Ay, chicos, me ponéis cardíaca! ¡Javi, me estás poniendo como una guarra!"
Javier la besaba el cuello mientras Carlos le comía el coño depilado desde el sofá, lengua hurgando clítoris. "¡Eso es, Franky! Hazla correrse para nosotros." Diego mamaba la otra teta, dejando saliva chorreando. Un fantasma enmascarado le metió dedos en el ano: "¡Relájate, enfermera!" Daniela squirtó un chorrito, salpicando pantalones: "¡Me corroooo! ¡Meted más dedos en mi coño mojado!"
Capítulo 4: Escalada al Sótano – De Manoseo a Primera Follada
Borrachos de lujuria, bajaron al sótano embrujado: humo seco, colchones inflables y música thump-thump. Javier tiró a Daniela sobre una camilla falsa. "¡Venga, tíos, mirad cómo la follo primero!" La penetró vaginal de un golpe, su verga media enterrándose en el coño chorreante. "¡Aaaah, Javi, fóllame duro delante de tus amigos!" Él la taladraba con plaf-plaf-plaf-plaf-plaf-plaf, tetas rebotando salvajes.
Los amigos se pajéaban alrededor. "¡Pásamela, Javier!", suplicó Diego. Él salió jadeante: "¡Dale, Drácula, métela tu inyección!" Diego embistió, 20 cm estirando labios lampiños. "¡Joder, qué coño tan apretado y mojado!" Carlos reclamó: "¡Mi turno joder! Te acabas de colar" Su polla gorda la llenó, sus huevos peludos golpeandole los tacones. Daniela chillaba de placer: "¡Sííí, creampie, Franky! ¡Lléname!"
Capítulo 5: Gangbang Rotatorio – Orgía Temática con Humor Guarro
Rotaban sin parar: enmascarados follandole el coño y la "¡Fantasma en tu coño, enfermera!", reía uno mientras Javier lamía semen de tetas. Diálogos locos: "¡Diego, tu polla sabe a sangre de vampiro!", bromeaba Daniela corriéndose. Carlos resbaló en squirt: "¡Electrocutado por coño calabaza! ¡Jajaja!" Javier presumía: "¡Mirad qué puta tengo, tíos! ¡Todos adentro!"
Preliminares seguían entre folladas: lametones colectivos a coño lechoso, dedos en todos agujeros, tetas amasadas hasta dejarlas rojas. "¡Chupad mis pezones, monstruos! ¡Javi, graba cómo me follan!"
Capítulo 6: Clímax Explosivo – Cubierta de Semen Fantasma
De rodillas en el charco, Daniela suplicó: "¡ Correos en mis tetas y cara!" Los 7 se pajéaban furiosos. Corridas blancas explotaron: chorros en zapatos puntiagudos chorreantes, cara pintada como zombie lechoso, tetas ahogadas. Javier se quedó el último: "¡Traga a tu maridito!" Ella lamió todo, riendo.
Capítulo 7: Afterparty y Promesas Risueñas
Subieron exhaustos, riendo con cervezas. Javier lamió con cariño su coño depilado: "¡Umm, sabe a fiesta de colegas!" Daniela besó a todos: "¡Mejor Halloween! ¡Repetimos, Javi?" Él abrazó su cuerpo lechoso: "¡Claro, mi pivón! ¡Con más bromas y pollas!" Brindis eternos. ¡Feliz Halloween a todos! 😈🎃💦🍆
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