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Describe la experiencia sexual compartida entre Kylian, Lana y su socio en una fiesta privada,
Kylian estaba durmiendo profundamente en su cama de hotel cuando sintió un ligero golpeteo en la puerta de su habitación. Se despertó de golpe, desorientado por un momento, y luego recordó que estaba de viaje de negocios. El golpeteo continuó, insistente. "¿Quién es?" gruñó, todavía medio dormido.
Hubo una pausa y luego oyó a un hombre que le respondía:
"Soy yo, misiones importantes. He tenido un cambio de planes y necesito hablar contigo urgentemente".
Kylian suspiró. Sabía que no podía negarse a ver a su socio en el trabajo, aunque estaba agotado. Salió de la cama y se puso unos pantalones y una camisa antes de abrir la puerta. Cuando lo hizo, vio a su socio de pie en el pasillo, con una mirada ansiosa en el rostro. Sin mediar palabra, el hombre se coló en la habitación y comenzó a caminar nervioso.
"¿Qué pasa?" preguntó Kylian, cerrando la puerta tras él.
"He estado buscando a Lana todo el día", dijo el hombre, refiriéndose a la esposa de Kylian. "Y finalmente la encontré en una fiesta privada con algunos de mis contactos".
Kylian se tensó al oír eso. Sabía que Lana había ido a una fiesta esa noche, pero no esperaba que estuviera con extraños.
"¿Qué quieres decir con eso?" preguntó, tratando de mantener la calma.
Su socio se volvió hacia él, con la cara enrojecida por la emoción. "Quiero decir que estaba desnuda, rodeada de hombres y mujeres que se turnaban para follársela. Y ella lo estaba disfrutando. Te estaba siendo infiel, Kylian".
La noticia le golpeó como un puñetazo en el estómago. No podía creer que Lana le estuviera engañando. Siempre habían estado muy unidos, habían hablado de un matrimonio abierto pero siempre habían estado de acuerdo en que no había que engañar al otro. Sin embargo, mientras escuchaba a su socio contar más detalles sobre la fiesta, su celosidad comenzó a dar paso a una excitación repentina. Podía imaginarse perfectamente a Lana allí, desnuda y gimiendo mientras la follaban. No podía negar que la idea le ponía extremadamente caliente.
"No puedo creerlo", dijo finalmente, tratando de sonar molesto pero sin poder ocultar el deseo en su voz. "No puedo creer que me haya engañado". Su socio asintió.
"Yo tampoco lo creería si no lo hubiera visto con mis propios ojos. Pero es verdad, Kylian. Tu mujer te está siendo infiel y parece que está disfrutando cada segundo de ello".
Kylian se pasó una mano por el pelo, aún sin estar seguro de cómo sentirse al respecto. Por un lado, se sentía traicionado y enfadado. Pero por otro lado, la idea de Lana siendo follada por extraños le estaba volviendo loco de excitación. Se volvió hacia su socio, con una mirada hambrienta en los ojos.
"¿Dónde está ella ahora mismo? ¿Puedo encontrarla?" Su socio sonrió, claramente complacido por la reacción de Kylian.
"Por supuesto", dijo, sacando su teléfono móvil. "Tengo la ubicación exacta de la fiesta. Podemos ir allí ahora mismo y encontrar a tu mujer follando con desconocidos".
Kylian asintió, su pene endureciéndose al pensarlo. Sabía que no debería estar excitado ante la idea de encontrar a Lana engañándole, pero no podía evitarlo. Su mente se llenaba de imágenes eróticas de ella siendo penetrada por extraños, gimiendo de placer mientras él la miraba.
"Vamos", dijo finalmente, su voz apenas más que un gruñido. "Llevémoslo a cabo".
Kylian y su socio estaban de pie en la entrada de la fiesta privada, observando a la multitud de gente vestida con trajes de lujo y drinks en mano. La música estaba a un volumen considerable y la atmósfera estaba cargada de excitación y deseo.
"Entonces, ¿dónde está ella?" preguntó Kylian, escaneando la habitación en busca de su esposa. Su pene ya estaba duro por la expectativa de lo que iba a ver.
Su socio le dio un codazo en el costado y señaló hacia un rincón oscuro de la sala. Kylian se volvió para mirar y allí, tumbada sobre una mesa, con las piernas abiertas y la cabeza echada hacia atrás en éxtasis, estaba Lana. Estaba desnuda, con sus grandes tetas rebotando con cada embestida del hombre que se encontraba entre sus piernas.
Kylian sintió una mezcla de emociones al ver a su esposa siendo follada por otro hombre. Por un lado, se sentía celoso y posesivo, queriendo ser él quien diera placer a su mujer. Pero por otro lado, estaba extremadamente excitado al ver cómo disfrutaba ella de otro pene.
Se volvió hacia su socio con una sonrisa en el rostro. "Parece que estamos tardando en divertirnos nosotros también", dijo, guiñándole un ojo.
Su socio le devolvió la sonrisa y le entregó un drink. "Entonces, ¿quieres unirte a la diversión?"
Kylian tomó el drink de un trago y asintió. "Definitivamente. Pero primero, quiero ponerme cómodo".
Se quitó la ropa rápidamente y se quedó en ropa interior. Su socio hizo lo mismo, revelando su gran pene erecto. Juntos, se acercaron a Lana, que los vio con ojos nublados por el placer.
"Kylian", susurró ella, su voz temblando. "No creía que fueras a estar aquí esta noche".
Él se arrodilló a su lado y la besó suavemente. "Lo sé, cariño. Pero cuando me enteré de lo que estabas haciendo, no pude resistirme de unirme a la fiesta".
Lana sonrió y lo abrazó. "Me alegro de que estés aquí. ¿Quieres unirte?"
Kylian asintió y se colocó junto al hombre que estaba entre sus piernas. Juntos, los dos se turnaron para penetrarla, sus embestidas estaban sincronizadas mientras se turnaban para darle placer a su mujer. Lana se retorció de placer, sus gemidos resonando por toda la habitación.
Lana cambió de postura, subiendo y sentándose sobre el pene duro de su marido. Comenzó a cabalgarlo, moviéndose arriba y abajo sobre él mientras sus gemidos resonaban por toda la habitación.
Mientras seguían follando, el socio de Kylian se colocó detrás de Lana y comenzó a penetrarla por detrás. Lana gritó de placer al sentir dos penes dentro de ella al mismo tiempo, sus embestidas sincronizadas mientras la llenaban por completo.
Los tres seguían moviéndose al ritmo, sus cuerpos cubiertos de sudor mientras se turnaban para follarla. Kylian golpeaba dentro de ella con fuerza y rapidez, mientras su socio se colocaba por debajo y le lamía el clítoris. El desconocido se estaba pajeando mientras le chupaba las tetas.
Lana era la primera en alcanzar su clímax, gritando de placer mientras llegaba a su orgasmo. A continuación, Kylian llegó al suyo, corriéndose dentro de ella. Su socio no se quedó atrás y alcanzó su propio orgasmo con un gruñido gutural. El desconocido se corrió llenándole las tetas de sus fluidos.
Después de recuperar el aliento, los tres se sentaron juntos, disfrutando de la sensación post-orgásmica. Sabían que habían cruzado una línea, pero no podrían haber disfrutado más de la experiencia.
"Ha sido increíble", dijo Lana finalmente, sonriendo a sus dos amantes. "Pero ahora creo que deberíamos volver a la habitación del hotel y continuar con la diversión".
Kylian asintió con una sonrisa en el rostro. Sabía que esta noche había sido una que nunca olvidaría.
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